Problemas y enfermedades en la piel de tu perro o gato: cómo detectar y resolver a tiempo

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Problemas y enfermedades en la piel de tu perro o gato: cómo detectar y resolver a tiempo

Detectar los problemas cutáneos a tiempo es clave para evitar complicaciones y garantizar el bienestar de tu compañero peludo. En este artículo repasamos las enfermedades de la piel más frecuentes en perros y gatos, cómo reconocerlas y qué hacer en cada caso.

La piel es el órgano más grande del cuerpo y actúa como una barrera protectora frente a bacterias, parásitos y agentes externos. En perros y gatos, la piel también refleja mucho sobre su estado de salud. Enrojecimiento, pérdida de pelo, caspa, heridas o picazón pueden ser señales de que algo no va bien.

Señales de alerta en la piel de tu mascota

Antes de hablar de enfermedades concretas, es importante conocer los síntomas más comunes que pueden indicar un problema cutáneo:

  • Rascado o lamido excesivo.
  • Pérdida de pelo localizada o generalizada.
  • Enrojecimiento, inflamación o irritación.
  • Costras, heridas o úlceras.
  • Mal olor en la piel.
  • Aparición de bultos o engrosamiento.
  • Presencia de pulgas, garrapatas o ácaros.

Si detectas alguno de estos signos, lo mejor es acudir al veterinario para obtener un diagnóstico preciso.


Principales problemas y enfermedades de la piel en perros y gatos

1. Dermatitis alérgica

La dermatitis atópica es una de las enfermedades cutáneas más comunes. Puede deberse a alergias alimentarias, ambientales (ácaros, polen, polvo) o a picaduras de pulgas.

Síntomas: picor intenso, enrojecimiento, pérdida de pelo, infecciones secundarias.
Tratamiento: controlar la causa (dieta hipoalergénica, antiparasitarios, medicación recetada por el veterinario).


2. Pulgas y garrapatas

Los parásitos externos no solo son molestos, sino que también transmiten enfermedades. Las picaduras de pulga pueden provocar dermatitis alérgica a la picadura de pulga (DAPP).

Síntomas: rascado constante, pequeñas costras, caída de pelo en la zona lumbar y la cola.
Tratamiento: desparasitación interna y externa, limpieza del entorno y revisión periódica.


3. Sarna

Causada por diferentes tipos de ácaros (como Sarcoptes o Demodex), la sarna produce picazón intensa, pérdida de pelo y lesiones cutáneas.

Síntomas: piel engrosada, mal olor, heridas por rascado.
Tratamiento: baños medicados, antiparasitarios y seguimiento veterinario estricto.


4. Infecciones por hongos (dermatofitosis)

Conocida también como tiña, es una enfermedad zoonótica (se transmite a las personas). Los gatos son portadores frecuentes.

Síntomas: áreas redondeadas sin pelo, piel descamada y rojiza.
Tratamiento: antifúngicos orales y tópicos, limpieza profunda de objetos y superficies.


5. Pioderma (infecciones bacterianas)

A menudo aparece como consecuencia de otro problema (alergias, heridas, exceso de humedad).

Síntomas: pústulas, costras, mal olor, secreción.
Tratamiento: antibióticos recetados por el veterinario, champús medicados y control de la causa principal.


6. Seborrea

Es un trastorno de la piel que provoca exceso de grasa o descamación. Puede ser primaria (genética) o secundaria a otras enfermedades.

Síntomas: piel grasosa o muy seca, caspa visible, mal olor.
Tratamiento: champús específicos, cambios en la dieta y tratamiento de la causa subyacente.


7. Alopecia (pérdida de pelo)

La caída de pelo puede ser estacional y normal, pero también un síntoma de enfermedad.

Causas posibles: estrés, parásitos, deficiencias nutricionales, alteraciones hormonales (hipotiroidismo, síndrome de Cushing).
Tratamiento: depende del origen; puede incluir cambios en la alimentación, suplementos o medicación.


8. Quemaduras solares y cáncer de piel

Perros y gatos de piel clara o con poco pelo pueden sufrir quemaduras solares. A largo plazo, la exposición excesiva puede causar tumores cutáneos.

Síntomas: enrojecimiento, úlceras, bultos.
Prevención: limitar la exposición al sol, usar protectores solares especiales para mascotas.


Factores que predisponen a problemas de piel

  • Raza: algunas razas como el Shar Pei, Bulldog o Persianos son más propensas.
  • Edad: cachorros y animales mayores tienen la piel más delicada.
  • Alimentación deficiente: la falta de ácidos grasos esenciales afecta al pelaje.
  • Estrés: influye en la caída de pelo y en la aparición de problemas dermatológicos.
  • Higiene inadecuada: exceso o falta de baños, productos inapropiados.

Cómo prevenir problemas de piel en tu perro o gato

  1. Alimentación de calidad: un pienso equilibrado o dieta casera supervisada por un veterinario aporta los nutrientes necesarios para una piel sana.
  2. Cepillado regular: elimina pelo muerto, estimula la circulación y permite revisar el estado de la piel.
  3. Baños adecuados: siempre con champús específicos para mascotas, según el tipo de piel y pelaje.
  4. Desparasitación: interna y externa, durante todo el año.
  5. Visitas veterinarias periódicas: revisiones y chequeos para detectar problemas a tiempo.
  6. Ambiente limpio y libre de humedad: reduce la proliferación de hongos y bacterias.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que mi perro o gato tenga caspa?
Pequeñas cantidades pueden ser normales, pero si es abundante o persistente, puede indicar seborrea, alergia o parásitos.

¿Puedo usar champú humano en mi mascota?
No. El pH de la piel de los animales es diferente al nuestro. Usar champú humano puede causar irritación.

¿La pérdida de pelo siempre significa enfermedad?
No necesariamente. Puede ser muda estacional. Pero si es excesiva o localizada, conviene consultar al veterinario.

¿Qué hago si mi gato o perro se rasca mucho?
Lo primero es revisar si tiene pulgas o garrapatas. Si no es el caso, lo recomendable es llevarlo al veterinario para descartar alergias u otros problemas.


El diagnóstico y la prevención son claves

Los problemas de piel en perros y gatos son muy comunes y, aunque algunos pueden parecer leves, si no se tratan a tiempo pueden derivar en enfermedades más graves.

Observar de cerca el comportamiento y el aspecto de la piel de tu mascota es la mejor forma de detectar a tiempo cualquier anomalía. Y recuerda: la prevención, con una buena alimentación, higiene y visitas periódicas al veterinario, es siempre la mejor medicina.

En definitiva, cuidar la piel de tu compañero peludo es cuidar también su salud y su bienestar general.

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